Comite

domingo, 21 de febrero de 2010

Proyecto Educativo Local



Este documento es un fruto maduro de años de trasegar unidas varias Organizaciones cívicas de Ciudad Bolívar, unas más identificadas con instituciones distritales que otras, en especial con las Secretarías de Salud, Integración social y Educación, con la pretensión de pensar y sentir la Localidad, sus desarrollos, sus obstáculos, su posibilidad de existencia autónoma, en medio del frecuente endilgamiento discriminador que muchos pobladores del resto del Distrito suelen hacerle, gracias a su desconocimiento.

No en vano el Comité gestor del Plan Educativo Local cuenta con más de una decena de años reuniendo a padres, docentes, activistas sindicales, proyectos de educación popular y privada, y funcionarios de diversos sectores sociales, para concertar con las distintas administraciones cupos para todos los niños, niñas y adolescentes, mejor infraestructura y dotación para los colegios y, en general, óptimas condiciones de una educación, otrora llamada de calidad, en los 268 barrios que conforman la tan mentada “Ciudad Bolívar”.

Pero estos dos últimos años, con el horizonte inicial de una “Ciudad Bolívar que participa y propone una Educación digna”, (lema del Foro Educativo 2.005), se logró definir que “Ciudad Bolívar propone y decide una educación digna”, (lema del Foro Educativo 2.006), en procura de retomar y sistematizar los más de 15 años de existencia, enfocándolos a pensar, debatir, plantear y definir su comprensión de la educación que nos merecemos los habitantes, trabajadores y funcionarios comprometidos, de y con esta Localidad, alrededor de los conceptos básicos de proponer, decidir y dignificar, desde una acepción de educación amplia, que cobija las familias, los espacios artísticos, la riqueza de formas organizativas, en todas las edades, desde una dinámica cambiante e interdependiente en lo que compete a salud, arte, deporte, recreación, grupos juveniles, calle, etc.

A continuación los lectores cercanos y lejanos podrán constatar que es posible una planeación concertada con muchos actores, en distintos momentos y condiciones, a partir de ideales comunes, compartidos por múltiples comunidades, en el trabajo constante de reunir, sistematizar y definir, desde diferentes perspectivas. Ello contraría el imaginario tecnócrata, propio de la sociedad imperante, el cual predica que solo los “especialistas” pueden diseñar propuestas viables y serias, ya que lo numeroso, variado, disperso y el “bajo” nivel de formación de los pobladores comunes y corrientes imposibilita cualquier intento de planeación participativa.

Es sano reconocer que Ciudad Bolívar no es la primera comunidad que saca adelante este tipo de planes concertados, en el país, pero es válido resaltar que en medio de la exclusión actual e intencional del Ministerio de Educación, con respecto a los sujetos y formas de convocatoria al Plan decenal de Educación y el auge del estilo de administración eficiente, efectiva y eficaz, que pretende imponerse como la única forma válida de administrar todo lo social, incluyendo lo popular, hoy día es más importante que desde nuestras comunidades hagamos oír las voces de miles de personas que se auto reconocen capaces de pensar, actuar y decidir su propia educación determinada por las generaciones en diálogo, emulando los desarrollos de la etnoeducación de grupos indígenas y afro colombianos, que recuperan el valor de lo local y lo particular, sin deslindarse del mundo globalizado, pero también haciendo respetar su derecho a la autodefinición.

Resaltar la metodología de construcción del proceso constituye una apuesta por caminos diferentes, que varias comunidades sociales experimentamos como válidas en la constitución de sujetos políticos, mediante el trasegar de la formulación de los planes y proyectos, las estrategias de concertación y, en fin, el avizorar de cambios posibles de la realidad hacia mundos más humanos, para las mayorías, si no para todos.

Por todo ello el presente escrito se expone a la opinión pública distrital y nacional, con la intención de entablar comunicación directa con los proyectos institucionales (PEI) y de las organizaciones, con los sentidos y formas de ser familia, joven, adulto-a, niño-a, anciano-a, grupo, en fin, con las formas de existencia que cohabitan en estas 22.000 hectáreas urbano rurales, y, con el resto de Bogotá y Colombia, como un llamado a fortalecer gérmenes de sociedad civil organizada, capaz, propositiva, autónoma y creativa.

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